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Nuevos métodos para diagnóstico de tuberculosis

(Agencia Informativa Conacyt).- En el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias Ismael Cosío Villegas (INER), el investigador Joaquín Alejandro Zúñiga Ramos desarrolla nuevos métodos para la detección temprana y manejo terapéutico de la tuberculosis pulmonar, considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las causas más frecuentes de muerte por enfermedades infecciosas.

La tuberculosis es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis que se transmite por vía aérea, cuando la persona con la infección estornuda, expulsa bacilos y disemina la infección. De acuerdo con la OMS, en 2016 más de 10 millones de personas se infectaron con Mycobacterium tuberculosis y más de un millón murieron por la enfermedad.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Joaquín Alejandro Zúñiga Ramos, director de Investigación del INER, destacó que en los últimos años se han presentado casos de infección con cepas de Mycobacterium capaces de resistir a fármacos antimicobacterianos. Mientras que el tratamiento de pacientes con tuberculosis puede durar seis meses, cuando la bacteria no responde a los medicamentos que se utilizan para curar la enfermedad, este puede durar hasta dos años.

“Es muy preocupante porque cada vez, con más frecuencia, se observan sujetos que tienen cepas con resistencia a varios de los antibióticos y estos pacientes desafortunadamente no tienen muchas opciones terapéuticas”, expresó el investigador.

En palabras del doctor en ciencias, México es un país con incidencia baja e intermedia de tuberculosis: 16 casos por cada 100 mil habitantes aproximadamente. Sin embargo, hay comunidades susceptibles donde la infección de tuberculosis aumenta de manera significativa, por encima de la media nacional.

“Hay regiones donde la prevalencia es muy alta: algunas comunidades en Oaxaca, o Chiapas o en la Sierra Norte del estado de Puebla, por poner algunos ejemplos. Hace falta trabajo en el ámbito epidemiológico y estudios de vigilancia epidemiológica a nivel molecular para secuenciar el genoma de esas micobacterias y entender realmente cuál es la magnitud del problema de la tuberculosis en México, porque tenemos un panorama que quizá no es tan real”, expresó Zúñiga Ramos.

Aunado a ello, el especialista en inmunogenética de enfermedades pulmonares infecciosas resaltó la importancia de realizar investigación sobre la diversidad genética de las diferentes cepas que circulan en el país, y que podrían ser un factor en la resistencia al tratamiento farmacológico.

“No hay un mapa detallado de la variabilidad de las cepas de micobacteria tuberculosa en todo el país, esta es una necesidad urgente. La población de cepas que llegan a México por migraciones humanas desde América del Sur y Centroamérica a la frontera norte de México, con mucha frecuencia se acumulan en zonas fronterizas, donde causan un problema de salud en centros donde hay hacinamiento de personas, como los penales. Deben emplearse nuevas estrategias para evaluar la diversidad genética de las micobacterias que circulan y se concentran como cuello de botella en la zona fronteriza con Estados Unidos”, concluyó Joaquín Zúñiga Ramos.