Lo que no sabías del alga espirulina

Algas

(Agencia Informativa Conacyt).- La Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), a través de la Dirección de Vinculación Social, promueve el consumo y producción de la microalga espirulina (Arthrospira maxima) en comunidades de la zona serrana del estado.

Con el apoyo de investigadores de la planta piloto de biotecnología de la Facultad de Química, la universidad busca proyectar esta microalga como alternativa para mejorar la alimentación en esas poblaciones y que además pudiera derivar en proyectos productivos.

¿Hay antecedentes en México del consumo del alga espirulina?

En nuestra investigación encontramos que existen dos especies de espirulina —cuyo nombre real es Arthrospira— que son maxima, originaria de México, y la platensis, que es africana. Se sabe incluso que cuando llegaron los españoles vieron que los aztecas la consumían en el lago de Texcoco, le llamaban “queso de piedra”. Me di cuenta de la importancia de reconocer los microorganismos que hay en nuestro país y que aportan componentes para nuestra alimentación.

Por ello, la UAQ consideró la espirulina pensando en que la personas de las comunidades serranas del estado aprendan a producirla, consumirla y, si es posible, venderla. Ahora bien, no se trata de sustituir los alimentos que ellos consumen sino complementarlos. Se plantea como un aditivo en sus comidas, lo que les proporcionaría esos nutrientes que necesitan.

¿Cuál ha sido la estrategia de la UAQ para esta labor?

La producción es muy sencilla, la estamos realizando en la planta piloto de biotecnología de la Facultad de Química con la colaboración del doctor Aldo Amaro Reyes, él nos ha apoyado con la infraestructura y el espacio para hacer los análisis pertinentes. La idea es contar con los insumos para enseñar a esas poblaciones a producirla, eso es lo que se ha trabajado en la Dirección de Vinculación Social.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, el coordinador de Proyectos Especiales de la Dirección de Vinculación Social de la UAQ, Alejandro Cruz Mendoza, aseguró que esta iniciativa, en la que también colaboran la egresada Miriam Rebeca Hernández Ramírez y los tesistas Luis Enrique Gasca Pestañas, Yantziry Maldonado y Carlos Pérez Pérez, considera, además, el desarrollo de nuevas opciones de consumo de esta microalga, a través del Centro Académico de Innovación y Desarrollo de Productos (Caidep), para el aprovechamiento de sus propiedades nutrimentales.