Oxana Dobrovinskaya, una vida dedicada a la lucha contra la leucemia

Leucemia

(Agencia Informativa Conacyt).- Cuando en 1986 ocurrió la catástrofe de Chernobyl en la entonces Unión Soviética (hoy territorio de Ucrania), Oxana Dobrovinskaya había concluido sus estudios en la Facultad de Biología de la Universidad Estatal de Moscú con especialidad en biología celular, y se encontraba asignada al Departamento de Radiobiología del Instituto de Biofísica de la Academia de Ciencias de la URSS.

Ese departamento, que se dedicaba a los estudios de los mecanismos de los efectos biológicos de la radiación en diferentes especies de seres vivos, y en particular en los humanos, a partir de esta fecha trágica empezó a investigar las consecuencias del accidente en Chernobyl. Así se interesó Oxana Dobrovinskaya en el estudio de los mecanismos del daño que produce la radiación en el sistema inmune.

El tema de su tesis de doctorado, defendida en 1993, fue el efecto de la radiación en timocitos, que son los linfocitos T en diferentes etapas de su maduración, y se gestó su inclinación por el estudio de la leucemia. Posteriormente realizó estancias académicas en las universidades de Würzburg (laboratorio del doctor Rapp) y de Tübingen (laboratorio del doctor F. Lang) en Alemania, donde estuvo trabajando en los proyectos de estudios de biología de células leucémicas.

Desde su llegada a México, en 1996, se incorporó al Centro Universitario de Investigaciones Biomédicas (CUIB) de la Universidad de Colima, donde fundó su propio laboratorio de inmunobiología. En paralelo, organizó el laboratorio de cultivo de células de uso común, indispensable para realizar los proyectos de investigación en varios laboratorios del CUIB.

“Recientemente, empezamos los estudios de biología de las células iniciadoras de la leucemia, causantes en muchos casos de las recaídas y muerte de los pacientes, con el objetivo de mejorar los tratamientos y disminuir la mortalidad”.

“Sería perfecto resolver este rompecabezas. Tal vez no es tarea para un solo investigador, por eso digo que yo veo más trabajo de redes de investigación. El elemento dinámico principal son nuestros alumnos, con sus estancias en los laboratorios de nuestros colaboradores, pero también estamos abiertos para estancias de nuestros colegas que comparten sus conocimientos”.

Oxana Dobrovinskaya, quien pertenece al nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y ha elaborado o participado en la elaboración de alrededor de 50 artículos científicos en revistas internacionales de alto impacto, se encuentra contenta con su labor.

“Me interesa ver resultados de mis alumnos, me emociona ver los resultados de buen nivel y calidad. Ellos no siempre coinciden con las hipótesis que tenemos, pero eso hace las cosas todavía más interesantes. Tenemos que buscar las explicaciones, lo que enriquece nuestros conocimientos y lleva a los nuevos conceptos, que ayudan a entender mejor los mecanismos empleados por las células leucémicas y con la base de este desarrollar las estrategias terapéuticas para combatir esta enfermedad”, concluye.