En busca del superamaranto

Amaranto

(Agencia Informativa Conacyt).- A través de campos experimentales en el estado de Tlaxcala, investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) introdujeron amaranto en esa región y con técnicas de mejoramiento crearon tres variedades vegetales adaptadas al clima de la zona que lograron comprobar su resistencia ante sequías y heladas.

Se trata de las variedades Areli, Diego y PQ2 que fueron sembradas y monitoreadas en regiones con condiciones óptimas de humedad y en zonas con menor porcentaje de precipitación pluvial, así como en zonas con condiciones adversas de frío —heladas.

Entre los resultados más relevantes reportados al momento, se encuentran los que registró la variedad Areli, que es capaz de sobreponerse a periodos importantes de sequía, logrando una producción superior a la de cultivos de maíz mejorado genéticamente sembrados en las mismas zonas.

El objetivo de la investigación, que suma más de diez años de trabajo, es generar alternativas de cultivo en el campo mexicano que contribuyan a mejorar la alimentación de la niñez. En ese contexto, por las propiedades nutrimentales reportadas en la literatura científica, el amaranto es una de las opciones más viables por su capacidad de adaptación.

Para solucionar esa desventaja competitiva, el doctor Barrales Domínguez modificó una trilladora convencional —utilizada para la cosecha de frijol—, a la cual le cerró el viento y cambió las cribas para poderla implementar en la cosecha de amaranto. Con esas adecuaciones, una trilladora convencional es capaz de cosechar una hectárea en tan solo día y medio de trabajo, contra los 20 que se tarda en hacerlo de manera manual, dependiendo del rendimiento.

Una vez que logró mecanizar el proceso de cultivo e introdujo las tres variedades mejoradas en la región oriente del estado de Tlaxcala, sometió las tres variedades objeto de estudio a condiciones adversas, principalmente de sequía y de frío —heladas—; no obstante, se puso énfasis en las condiciones de sequía ya que coinciden con la etapa de floración.

“Fue así como observamos que, debido a que el amaranto experimenta un proceso de floración muy prolongado, cuando enfrenta sequías en la etapa inicial de floración, esta no se detiene, recupera su capacidad de crecimiento, de producción de flores y, en consecuencia, de grano. Hemos logrado producciones que rondan entre los 500 y 800 kilogramos por hectárea en condiciones de sequía prolongada”.

De acuerdo con el investigador, aun cuando la producción sí decae, el rendimiento obtenido está muy por encima del maíz, por ejemplo, y ello permite generar un plan estratégico para rotar cultivos con el maíz durante los años en que se prevén temporadas de sequía prolongadas.

“En una situación de adversidad ambiental, el amaranto significa una opción viable de alto valor nutricional; en cambio, otros cultivos que son muy sensibles impactan en la soberanía alimentaria e incluso significan pérdidas económicas cuando son sembrados con fines comerciales”.