La ciencia detrás de los sueños

Sueños

(Agencia Informativa Conacyt).- Con más de veinte años de experiencia en el estudio de la conciencia, el doctor José Luis Díaz Gómez, investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indaga las teorías y bases de la función cerebral que se derivan de los procesos de sueño en los humanos.

La fisiología de los sueños y la conciencia onírica son temas que al especialista le llevaron años de estudio para conocer los procesos mentales de las personas mediante el análisis de sus relatos fenomenológicos, es decir, lo que acontece en su mente como sucede con los relatos y ensoñaciones.

Así, la importancia del recuerdo para comprender y estudiar los sueños es ineludible, ya que conforma una parte esencial de la conciencia onírica que se ejecuta al despertar o en etapas posteriores a la vigilia, cuando el sujeto tiene recuerdos y la clara impresión de haber soñado.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, el especialista en psicobiología y neurociencia cognitiva explicó la importancia de la conciencia onírica y su estudio para el conocimiento de la función cerebral en las distintas fases de sueño y vigilia desde las diversas perspectivas científicas, filosóficas y artísticas.

A propósito de la reportabilidad de los episodios de sueño que una persona puede tener, existen cinco fases o etapas de la conciencia onírica derivadas de la ensoñación, que es un proceso que ocurre mientras dormimos.

“La ensoñación es una experiencia consciente que ocurre en el dormir en forma de representaciones narrativas, dramáticas, usualmente involuntarias, y que involucran y enlazan estados y procesos mentales de tipo sensorial, imaginario, cognitivo, afectivo y motriz”.

Estas cinco etapas se representan: en primer lugar, como la ensoñación durante el acto de dormir; el recuerdo de la ensoñación al despertar, como el siguiente estado; en tercer lugar, el relato del sueño en forma oral o textual; la interpretación del sentido del sueño, como la cuarta fase; y en quinto lugar, la representación estética de las ensoñaciones en la literatura, las artes plásticas, el surrealismo y el cine.

Dado que durante el sueño tanto las entradas sensoriales como las expresiones de conducta están muy restringidas mediante mecanismos conductuales y neurofisiológicos bien establecidos, el especialista mencionó que para explicar estas narrativas es necesario implicar mecanismos cerebrales alternativos, pues la experiencia sensorial o motora de las ensoñaciones es muy prominente.

“Pese a esto, se puede reafirmar que los procesos mentales del sueño se organizan y manifiestan en forma similar a la imaginación que ocurre durante la vigilia, especialmente aquellos episodios de divagación mental y fantasía”.

Asimismo, explicó que las similitudes entre la fantasía y los sueños se han ratificado recientemente a través de estudios de patologías e imágenes cerebrales, donde un conjunto de zonas cerebrales llamada red default o red basal del cerebro está activa durante la divagación mental, ensoñación en vigilia, la simulación mental y los sueños.

La evidencia científica ha mostrado que soñamos varias veces en la noche, ya que desde la perspectiva neurofisiológica ocurren varios ciclos de sueño y cuando el sujeto está profundizando su dormir y después de varias fases de ondas lentas, entra la fase de movimientos oculares rápidos donde el electroencefalograma presenta una frecuencia rápida como en la vigilia.

José Luis Díaz mencionó que la idea del neurofisiólogo es que se sueña en cada una de las fases, donde en principio una persona normal tiene entre tres y cinco sueños en la noche, pero solamente se recuerda el último antes de despertar.

Aunado a esto, no existe necesariamente una relación temporal de las fases de sueño con las ensoñaciones que se presentan y tampoco es sencilla su averiguación, pues el sujeto en estudio tendría que sufrir varias interrupciones durante las fases para conocerlo.

“No podemos estar seguros de que una ensoñación dure exactamente lo que dura una fase electroencefalográfica paradójica o de movimientos oculares rápidos y hay algo de sentido común pensar en que el tiempo que dura un sueño es más o menos el tiempo en que se narra, pero también esto es subjetivo”.

Aún quedan muchos puntos por resolver respecto al tema; sin embargo, el especialista mencionó que la continuidad de los estudios que deriven podría resolver muchas incógnitas que todavía están presentes.

El estilo personal de José Luis Díaz es tomar un tema como el de la ensoñación, analizarlo y estudiarlo para derivar trabajos de investigación y divulgación, como su más reciente publicación científica y literaria Registro de sueños. Atisbos a la conciencia onírica desde las ciencias, las artes y la filosofía, donde defiende la idea de que los mejores registros de sueño son aquellos narrados y expresados a través del arte.