Suena música contra la discriminación

Música

(Agencia Informativa Conacyt).- Al ritmo de las chilenas, merequetengues y corridos, música tradicional popular de la costa afromexicana, niños y jóvenes de Llano Grande —municipio ubicado a 443 kilómetros de la capital— reconocieron sus raíces, recuperaron sus tradiciones y emprendieron un proceso de empoderamiento para contrarrestar la discriminación.

A través del proyecto Somos negros de la Costa (en inglés titulado Afro Mexican Musical Youth: Roots, Creativity, Community financiado por el Fondo Newton de la Academia Británica), el investigador mexicano Sergio Navarrete Pellicer y su colega británica, Lucy Durán (experta en música África de Occidente de la tradición Mandé), implementaron en esta localidad tres talleres a lo largo de dos años y medio, como estrategia contra el racismo.

En entrevista, el etnomusicólogo miembro del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), unidad Pacífico Sur, detalla que la música es un potente instrumento de comunicación afectiva.

De ahí que, asegura, su proyecto de etnomusicología aplicada permitió en esta población —además de realizar una indagación sobre los instrumentos musicales afromexicanos, la tradición y cultura musical en la localidad— hacer partícipes a las nuevas generaciones del reconocimiento de su historia.

Ante la importancia de la música en la cultura de los pueblos y comunidades, la Fonoteca Eduardo Mata, ubicada en avenida Juárez 203, centro histórico de Oaxaca, mantiene un trabajo de resguardo y recuperación de la tradición musical de la entidad, México y el mundo.

El espacio coordinado por Elisa Javier alberga una colección de 26 mil archivos sonoros, entre CD, viniles y cassettes, así como medio millar de partituras.

En entrevista, indica que el material se clasifica por tipo: música clásica; música del mundo (por países); géneros: ópera, colecciones de música mexicana, audiocuentos, jazz, blues, rock en inglés, electrónica, reggae, punk, infantil, e inclusive radio comunitaria.

Fundada por el artista oaxaqueño Francisco Toledo en 1997 —luego del fallecimiento del compositor y músico mexicano Eduardo Mata, ocurrido en 1995—, la fonoteca cuenta con acervo donado por el pintor, así como de diversas instituciones, bandas musicales y artistas.

Entre su colección es posible encontrar música de la entidad, procedente de las ocho regiones, 16 grupos étnicos y el afromexicano. Además, detalla la responsable del espacio, hay música actual que han hecho llegar grupos musicales como Juchirap, el cual enfoca su trabajo contra la discriminación.

Así como discos de vinilo producidos únicamente en una ocasión por organismos como el desaparecido Instituto Nacional Indigenista (INI), entre los que se encuentra un dueto entre las bandas de Santa Catarina Albarradas y Ciudad Netzahualcóyotl.

El espacio tiene libros especializados en musicología, teoría musical y por géneros, que son consultados por la comunidad artística de la entidad, así como por los estudiantes de Bellas Artes.

Además de música y libros, aloja la filmografía de lo que fue en su momento el cine club El Pochote, también impulsado por el pintor Francisco Toledo, y tiene tres mil 985 películas, entre DVD y VHS, indica Elisa Javier.

En este sentido, apunta que en 2017 se llevó a cabo un ciclo de cine denominado VHS is not death, que permitió proyectar cine de arte, además de verificar el estado físico de este tipo de archivos.

Y añade que en lo que corresponde a las actividades de apreciación musical, previa a las transmisiones del teatro The Metropolitan Opera de Nueva York, que se llevan a cabo en el recinto Macedonio Alcalá de Oaxaca, la instancia ofrece clases para que los interesados escuchen de otra manera este tipo de música. También, indica, se otorgan charlas y actividades para niños, a quienes se les muestran diversos tipos de música y puedan disfrutar desde pequeños.