¿Cuánto carbono existe en suelos mexicanos?

Carbono de suelo

(Agencia Informativa Conacyt).- En un esfuerzo que sentará las bases para optimizar los mapas de carbono en el suelo que existen en México, la doctora en ecología de plantas Nadia Silvana Santini González realiza un muestreo de las reservas de carbono de los bosques templados y pastizales alpinos en territorio nacional.

De acuerdo con la investigadora que pertenece al programa de Cátedras Conacyt, adscrita al Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la importancia del trabajo que realiza radica en que los suelos son el componente del ecosistema que más almacena carbono, ya que resguardan de tres a cuatro veces más que la biomasa aérea, la biomasa subterránea y la madera muerta.

“Es muy importante conservar y rehabilitar los suelos como estrategia para mitigar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera, y el primer paso radica en saber con exactitud a cuánto ascienden las reservas de carbono en el componente que más lo almacena”.

Los mapas que existen en México de las reservas de carbono en los suelos, elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se basan en núcleos —muestras del suelo— de cero a cinco y cero a 20 centímetros de profundidad; sin embargo, existe gran variabilidad en la cantidad de carbono en el primer metro de suelo, y con el fin de obtener valores reales, es de suma importancia contabilizarlo a por lo menos un metro de profundidad.

Para obtener esos valores, el primer paso que dio la doctora consistió en diferenciar las zonas naturales de las regeneradas al interior del Parque Olímpico de Sídney y, posteriormente, colectó las muestras de núcleos. Para los análisis de las muestras de suelos, la investigadora obtuvo una beca de la Organización de Ciencias y Tecnologías Nucleares Australiana (ANSTO, por sus siglas en inglés).

El apoyo de la organización ANSTO fue necesario porque brinda recursos a trabajos de investigación que hacen uso de isótopos radioactivos y la investigadora necesitaba el de radiocarbono (14C), además de plomo 210 (210Pb), para datar las muestras de sedimento; esta información es importante para determinar a qué tasas ocurre el secuestro de carbono, es decir, cuánto sedimento y cuánto carbono se está acumulando cada año.

“El conocimiento generado durante dicho trabajo no solo sirvió para entender el impacto de la regeneración de ecosistemas de carbono azul, sino para buscar replicarlo en México en otros ecosistemas”.

Es en ese contexto que la investigadora, en colaboración con el doctor Daniel Piñero Dalmau, jefe del Laboratorio de Genética y Evolución del Instituto de Ecología de la UNAM, y la doctora Alicia Mastretta Yanes, joven investigadora adscrita al programa Cátedras Conacyt asignada a la Conabio, —quienes enfocan sus esfuerzos en el estudio de los procesos evolutivos y diversificación de la biodiversidad— realiza las mediciones que en el mediano plazo le permitirán concretar las proyecciones para otras regiones del país.

“Primero debemos realizar el trabajo de campo a nivel regional y nacional, obtener los valores de las zonas seleccionadas; posteriormente, incrementar el alcance de la toma de muestras a otras zonas similares y, finalmente, realizar las proyecciones nacionales. En el largo plazo, una vez que tengamos todos los valores, estaríamos en condiciones de realizar informes muy precisos del carbono que se almacena en los bosques templados y pastizales del país”.