Innovación en la prevención y control del cáncer cervicouterino

Cáncer cervicouterino

(Agencia Informativa Conacyt).- En México, cada año mueren más de tres mil quinientas mujeres por cáncer cervicouterino, lo que representa un problema de salud pública asociado a la infección por el virus del papiloma humano (VPH) que se transmite por contacto sexual.

El Centro de Investigación en Salud Poblacional del Instituto Nacional de Salud Pública (CISP INSP) ha sido institución clave en el desarrollo de iniciativas y de programas nacionales e internacionales para la prevención de diferentes tipos de cáncer, entre ellos, el de cuello uterino o también llamado cáncer cervicouterino.

Hace alrededor de 15 años, el INSP inició una línea de investigación con el objetivo de generar evidencia científica para mejorar e innovar políticas públicas que se implementan en forma poblacional y con ello disminuir la incidencia y mortalidad por cáncer cervicouterino, el segundo tipo de cáncer más frecuente en mujeres de América Latina.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Eduardo Lazcano Ponce, director del CISP, destacó los logros realizados por la institución, entre ellos, la introducción de una prueba primaria de detección de ADN de virus del papiloma humano para la identificación temprana de cáncer cervical y la propuesta de esquemas alternativos de vacunación contra el VPH en menores de 15 años; esta última es hoy una práctica recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a nivel global.

Estudio FRIDA: En 2012, el CISP inició un estudio de demostración con base poblacional diseñado para evaluar el desempeño y costo efectividad de diferentes alternativas de triaje en mujeres VPH de alto riesgo, en el que participan más de 100 mil mujeres del estado de Tlaxcala entre 30 y 64 años de edad.

“Estamos identificando las mejores estrategias que las mujeres van a tener para un mejor cauce en la identificación de su riesgo de desarrollar cáncer cervical y la canalización a un servicio donde se les brinde atención oportuna”, dijo el doctor miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.

El proyecto más reciente del grupo de investigación es “Prevención y control de neoplasias asociadas a VPH en grupos de alto riesgo de la Ciudad de México: una intervención con dimensión social”, y pretende incidir en la prevención y tratamiento oportuno de lesiones anogenitales producidas por el virus del papiloma humano, a través de la estrategia combinada de vacunación contra el virus y tamizaje primario en cuatro grupos que son considerados vulnerables.

“Vamos a realizar tamizaje y vacunación en hombres que tienen sexo con hombres, porque son de muy alto riesgo posterior a una infección con virus de inmunodeficiencia humana, pero también tienen una elevada morbilidad por verrugas genitales e infecciones persistentes por virus de papiloma humano que eventualmente producen neoplasia intraepitelial y cáncer anal. También vamos a estudiar a mujeres transexuales, mujeres y hombres en situación de calle, no solo en el tema de virus del papiloma humano, también con otras infecciones de transmisión sexual: clamidia, sífilis, gonorrea, hepatitis B y C, entre otras. Pensamos generar evidencia científica para que la vacunación contra VPH sea universal”, explicó.

Actualmente, el grupo de investigación del CISP INSP implementa el estudio Faster Tlalpan, cuyo objetivo es reducir la carga de la enfermedad en cáncer cervical a través de la combinación de herramientas de detección del virus del papiloma humano y otros biomarcadores que se ponen en práctica en mujeres con VPH positivas, para tener mejor certeza de quiénes desarrollarán neoplasia cervical o tienen la enfermedad.

“Es cambiar el paradigma, sabemos que, en el caso de las vacunas, están orientadas a una población predominantemente infantil; para el virus del papiloma humano, están dirigidas a niñas de quinto año de primaria, pero desafortunadamente existen miles de mujeres mexicanas y de otros países con ingresos medios y bajos que sufren de neoplasia cervical, y es a quienes debemos dar una alternativa de detección y prevención”, expresó.

El doctor Eduardo Lazcano, especialista en salud pública, explicó que de incorporarse un sistema de vacunación en mujeres adultas menores de 45 años, así como esquemas alternativos de dos o incluso una dosis de vacuna contra el VPH, se puede reducir la carga de la enfermedad.

El grupo de investigación liderado por el doctor Eduardo Lazcano ha implementado estudios para evaluar la efectividad de las vacunas con esquemas alternativos, por ejemplo, con muestras de orina. “Hoy en día sabemos que las muestras de orina pueden ser utilizadas como una sistema de vigilancia epidemiológica para evaluar la presencia de VPH con una alta certeza”.

En palabras del también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), las innovaciones propuestas por el grupo de investigación del CISP INSP han generado interés en la comunidad científica internacional, por lo que diferentes países están a la expectativa del quehacer científico de la institución mexicana. “Muchos países están muy atentos en las recomendaciones que nosotros generamos, para que ellos puedan incorporarlas a su ámbito regional”, concluyó el investigador del Instituto Nacional de Salud Pública.