El asombroso pulpo Octopus bimaculatus

Octus pulpo

(Agencia Informativa Conacyt).- La doctora Sheila Castellanos Martínez, especialista del Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IIO) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), trabaja en la caracterización de parásitos presentes en el pulpo Octopus bimaculatus, que habita en aguas del océano Pacífico.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Castellanos Martínez comentó que la investigación es financiada con recursos de la Convocatoria de Investigación Básica SEP-Conacyt y con ella se generará una base de datos pública.

“La idea es caracterizar la parasitofauna que infecta a Octopus bimaculatus y generar una base de datos a la que cualquier persona con interés científico, informativo o médico pueda acceder, conocer qué especies de parásitos encontramos y si son nocivas para el humano”, detalló.

Mencionó que el proyecto forma parte de una línea de investigación dedicada al estudio del efecto de los parásitos sobre el estatus inmune de los pulpos.

La doctora Sheila Castellanos expuso que, como resultado de los esfuerzos del sector académico, en México la especie de pulpo que se cultiva es Octopus maya; sin embargo, no se ha logrado su producción a escala comercial.

Apuntó que también hay esfuerzos por cultivar la especie Octopus bimaculatus, pero no se ha logrado reducir la mortalidad de paralarvas de pulpo en condiciones de cultivo y el proceso sigue dependiendo de la captura de organismos en su medio natural, los cuales se engordan en condiciones controladas.

“Por ello el proyecto tiene una vertiente enfocada en acuicultura, ya que podremos saber cuáles son los parásitos que infectan a esta especie de pulpo, cuáles serían los que pudieran causar problemas en el cultivo y, por lo tanto, desarrollar estrategias que eviten o reduzcan dichos problemas”, afirmó.

La investigadora del IIO estimó que el estudio de la fauna parasitaria presente en la especie Octopus bimaculatus también se relaciona con el derecho de los consumidores a conocer el producto que están adquiriendo.

“Por ese lado, el proyecto puede proveer de información al consumidor, puesto que podremos saber si el pulpo es portador de parásitos que pudieran causar algún daño al humano. De ninguna manera se trata de afectar el consumo de este producto, por el contrario, la información que se genere aportará mayor valor al producto porque podremos emitir recomendaciones para un consumo seguro”, aseveró.

Advirtió que los pulpos son potenciales portadores del parásito Anisakis, que en humanos es causante de la enfermedad conocida como anisakiasis; sin embargo, los pulpos no sufren ningún daño al portarlo.

“El parásito al pulpo no le hace nada, simplemente espera dentro del pulpo hasta que este es consumido por el hospedador definitivo del gusano, que puede ser un tiburón, algún mamífero marino o un ave marina y entonces el parásito que está esperando latente en el pulpo, continúa su desarrollo hasta la etapa adulta para reproducirse”, indicó.

Como parte de la investigación, la doctora Sheila Castellanos y sus colaboradores obtendrán muestras de pulpos que son producto de la pesca comercial, cuya única condición es que sean organismos frescos.

La investigadora del IIO precisó que las muestras se conseguirán de la pesca comercial porque actualmente es la única vía para que llegue a los consumidores, pero también forma parte de los procesos de acuicultura que se han desarrollado hasta ahora con fines de investigación.

“Esto implica que tienes que proveer un producto inocuo al consumidor humano, mientras tanto estamos consumiendo el pulpo de la pesca comercial, los animales silvestres que no sabemos cómo vienen ni qué tienen”, subrayó.

Enfatizó que la caracterización de la fauna parasitaria del pulpo derivará también en la promoción de un consumo y preparación adecuados del producto, que evite posibles enfermedades en los consumidores.