Plantas sagradas en el Jardín Botánico de la UNAM

Plantas Sagradas

(Agencia Informativa Conacyt).- De entre la numerosa variedad de plantas que hay en territorio mexicano existen algunas que resaltan por su gran importancia, ya sea cultural o como fuente de alimentación, llegando a ser consideradas sagradas.

Dentro de las 12.6 hectáreas que ocupa el Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), existen más de mil 600 especies provenientes de todo México de las cuales algunas de ellas son consideradas sagradas, como es el caso del peyote, el nopal, el cempasúchil y el agave.

El peyote es una cactácea que posee espinas pequeñas y finas. En otras cactáceas, las espinas sirven como un método de defensa para que los animales no puedan comerlas, pero en el caso del peyote ésta planta se protege con una sustancia tóxica llamada mescalina, que al ser consumida por el hombre produce efectos alucinógenos. Las culturas del centro de México, principalmente los huicholes, usan esta planta para sus rituales.

La bióloga Itzel Rovira Álvarez, miembro del grupo de visitas guiadas del Jardín Botánico, recomendó que si en alguna ocasión se tiene la oportunidad de probar el peyote, lo mejor es pensarlo dos veces pues, además de incurrir en un delito, el consumo desmedido de esta cactácea ha originado que actualmente esté catalogada como una especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

Dentro de las 12.6 hectáreas que ocupa el Jardín Botánico del Instituto de Biología (IB) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), existen más de mil 600 especies provenientes de todo México de las cuales algunas de ellas son consideradas sagradas, como es el caso del peyote, el nopal, el cempasúchil y el agave.

El peyote es una cactácea que posee espinas pequeñas y finas. En otras cactáceas, las espinas sirven como un método de defensa para que los animales no puedan comerlas, pero en el caso del peyote ésta planta se protege con una sustancia tóxica llamada mescalina, que al ser consumida por el hombre produce efectos alucinógenos. Las culturas del centro de México, principalmente los huicholes, usan esta planta para sus rituales.

La bióloga Itzel Rovira Álvarez, miembro del grupo de visitas guiadas del Jardín Botánico, recomendó que si en alguna ocasión se tiene la oportunidad de probar el peyote, lo mejor es pensarlo dos veces pues, además de incurrir en un delito, el consumo desmedido de esta cactácea ha originado que actualmente esté catalogada como una especie en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

“Hay que hacer una aclaración importante, los huicholes tienen acceso al consumo de esta planta de manera legal. Tienen permitido consumir cierta cantidad para sus rituales. Si nosotros consumiéramos esta planta y no pertenecemos a ese grupo étnico, estaríamos cometiendo un delito”, resaltó la bióloga Rovira Álvarez.

El nopal es una de las plantas más importantes de México, aparece en nuestra bandera nacional representando al mito de la fundación de Tenochtitlán por los mexicas, quienes siguiendo las órdenes de Huitzilopochtli, caminaron hasta encontrar un águila posada en un nopal devorando a una serpiente. Para los mexicas el nopal era una planta sagrada, pues consideraban que era una conexión entre el cielo, la tierra y el inframundo.

En México existen aproximadamente 90 especies de nopales, todas ellas comestibles. Los tallos son la parte que ingerimos y llegan a los mercados para su venta con apenas unos 10 o 15 días de edad. Se dice que los frutos del nopal, muchas veces de color rojo, son una representación de la sangre y los corazones de las personas sacrificadas a los dioses mexicas.

El nombre de estas plantas viene del náhuatl, donde cempoalli significa veinte y xóchitl, flor. En las celebraciones de día de muertos se coloca esta flor en los altares para guiar el camino de los difuntos seres queridos que vienen a visitarnos. El intenso color de la flor ayuda a las ánimas a guiarse en la oscura noche.

“Cada uno de los pétalos que nosotros vamos a encontrar en estas flores, en realidad no son pétalos, sino flores. Si nosotros lo abrimos vamos a encontrar muchas flores más. Esta es una familia conocida como Asteraceae, en la cual todas son flores que se conjuntan en una cabezuela”, puntualizó Rovira Álvarez.

Además de las festividades, el cempasúchil tiene otros usos, como teñir telas, como alimento para gallinas con el fin de que las yemas de sus huevos adopten un color más intenso y como remedio medicinal, pues al beber una infusión de la planta es posible aliviar algunas dolencias estomacales como infecciones, vómito o indigestión, afirmó la especialista.

México cuenta con aproximadamente 160 especies de agaves, de las cuales 75 por ciento se encuentran en el Jardín Botánico. Una característica importante de este grupo botánico es que durante toda su vida recolectan agua y azúcar en el centro de su cuerpo para poder florecer y reproducirse. Dependiendo de la especie pueden tardar entre seis y 20 años.

Agave proviene del griego ágavos, que significa magnífico o noble, mientras que aquí en México se le conoce comúnmente como maguey, que es una modificación del nombre Mayahuel, una deidad asociada al pulque, la fertilidad, suelo y la embriaguez. Mayahuel y Quetzalcóatl, perdidamente enamorados, deciden escapar juntos, y, para que no los encuentren los hermanos de Mayahuel, se transforman en la planta agave. Sin embargo, sus hermanos los encuentran y destruyen la planta, sobreviviendo solamente Quetzalcóatl, quien llora a su amada, por lo que se dice que el aguamiel que se encuentra dentro de la planta son las lágrimas de la “serpiente emplumada”.

El Jardín Botánico de la UNAM resguarda todo tipo de especies con el objetivo de estudiarlas y protegerlas. “Imaginen que este espacio es como un arca de Noé moderna. Tenemos ejemplares de distintos tipos de plantas que en su lugar de origen ya desaparecieron o están a punto de desaparecer, y este lugar va a ser muy importante para resguardar esa biodiversidad”, afirmó la bióloga.