Costumbres sanitarias desde la lógica económica

Costumbres Sanitarias

Poder Judicial

(Agencia Informativa Conacyt).- ¿Cuál es la cultura del gasto en salud?, ¿es una prioridad para las personas invertir en una dieta balanceada, ejercitarse o acudir al médico cuando se presenta algún síntoma? Hernán Daniel Bejarano, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), realiza un estudio para conocer qué tipo de decisiones toman los individuos y las afectaciones que estas tienen para su salud a lo largo de su vida.

En colaboración con los académicos Hillard Kaplan y Stephen Rassenti, de la Universidad de Chapman, realizó por más de dos años ejercicios experimentales en el laboratorio de esta institución para hacer este análisis intertemporal. Seleccionaron esta estrategia porque los modelos empíricos son difíciles de medir en la vida real, pues tendrían que tener estudios longitudinales de varias personas para estimar cuáles son las decisiones de su inversión en salud, así como sus motivaciones.

Al respecto, comentó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt: “Los estudiantes de Chapman llegan al laboratorio y son asignados a distintos tratamientos, en cada tratamiento tienen numerosas vidas artificiales, en cada vida artificial tienen que generar su ingreso con una tarea, y luego ese ingreso lo tienen que gastar entre consumo o inversión en salud, sabiendo que su salud se va a deteriorar, como si fuera una vida en donde uno va envejeciendo”.

Hernan Daniel Bejarano 2
Hernán Daniel Bejarano.
Sin embargo, los estudiantes se enfrentaban a una disyuntiva, pues solo obtenían utilidades cuando generaban consumo, no así por su inversión en salud, esto, por su efecto multiplicador. Por otra parte, si gozan de buena salud, estarían en posibilidades de generar ingresos por un periodo de tiempo más prolongado durante su vida artificial.

Del análisis de los resultados ya se han desprendido algunos resultados preliminares, siendo el más destacado que la gente invierte poco o menos de los niveles considerados como ideales en materia de salud al principio de sus vidas, en contraparte, sobreinvierten al final de sus vidas.

“Este sesgo, como se ha argumentado muchas veces, que la gente no se ejercita, o no se cuida haciendo dietas, o no invierte en salud lo suficiente desde su niñez, hasta que tiene 40 o 45 años, después cambia este comportamiento, pues nadie se deja morir tan fácilmente. Este sesgo lo encontramos y es robusto”, subrayó.

Desigualdad social

También se observó una relación entre la utilidad que un individuo obtiene, cuando este es interdependiente de un grupo social. Para los ejercicios experimentales se indujo que la utilidad fuera dependiente de lo que hiciera cada individuo en términos de consumo, pero también se seleccionó una muestra de personas que fueron escogidas al azar para conformar grupos cuyos miembros tenían comunicación entre sí.

“Cuando inducimos estas utilidades sociales o interdependientes, lo que encontramos es que tienen un efecto en la desigualdad de los individuos en términos de inversión en salud y en términos de utilidad, y más que de los individuos, a nivel de grupos. ¿Qué es lo que hacen? Cuando trato de hacer que todo mundo se parezca, sí logro que la gente se parezca dentro de los grupos, mucho más que cuando no tengo eso, pero los grupos se empiezan a hacer mucho más distintos, o sea, se incrementa la desigualdad social”, explicó.

Finalmente, Hernán Bejarano mencionó que cuando se combinan tensiones de consumo y salud al interior de los grupos, los resultados fueron mixtos, pues si bien en términos generales los individuos invertían más en salud desde el principio —a diferencia del sesgo característico en los ejercicios experimentales—, se registraron desigualdades al interior de los grupos.