Porqué no debemos “caer” en el Buen Fin

El Buen Fin

Creada para emular la gran venta del “Viernes Negro” en los Estados Unidos (Cuarto viernes de noviembre), la seudo promoción del Buen Fin en México ha decaído a partir de su creación en 2011, por la desmedida ambición de los comerciantes y prestadores de servicios.
Es común que en la venta del vecino país, los grandes almacenes saquen de sus bodegas aquellos modelos de lavadoras, secadoras, pantallas planas, computadoras y más, porqué los nuevos ya están listos para salir y hay que lanzarlos al mercado teniendo en cuenta como base primordial, la inagotable carrera de la tecnología.
En cambio, en nuestro país, esos modelos que desechan aquellos enormes centros comerciales, son los que se ofrecen como la vanguardia de la innovación, nada más engañoso. De ahí que los súper descuentos con los que nos quitan nuestros aguinaldos un mes antes, realmente no existen.
Cada vez más compradores se dan cuenta de lo frágil de la publicidad del Buen Fin, tanto, que la Profeco se ha visto obligada a monitorear los precios desde el mes de septiembre para verificar que las “ofertas” sean reales.
Es iluso pensar que las tiendas departamentales puedan ofrecer descuentos de hasta el 25 o 30 por ciento en ropa para la familia y aún, la posibilidad de pagar en 12 o 18 mensualidades, porqué mejor no darnos cuenta de que esas prendas de escaparate, se nos venden con un enorme sobreprecio.
Lo más penoso es que una gran parte de la población asidua al Buen Fin, utiliza dinero plástico, las tarjetas de crédito, que con la volatilidad financiera actual, nos cuesta intereses de hasta el 50 por ciento anual en algunos bancos; entonces, ¿en dónde está la ganancia?
Ya ni hablemos de la facilidad con la que compramos enseres o aparatos que nunca supimos que necesitábamos, pero, ¿cómo no aprovechar que está al 50 por ciento de descuento?
Mejor cuide su dinero, que tanto trabajo cuesta ganarlo, compre lo necesario en el momento en que tenga suficiente para hacerlo, recuerde que 2017 se nos plantea como un año terriblemente difícil, el reflejo inmediato es la paridad peso-dólar, que se ha disparado apenas terminado el proceso electoral en el que ganó Trump.
Piénselo por favor, el Buen Fin puede representar el Mal Fin de su aguinaldo.